Tiempos que se fueron, ¡ay!, para siempre.

16 Agosto 2025 San Esteban de Hungría

   Santana, sábado, sin novedad en casa, gracias a Dios. Te cuento cosas que ocurrieron: 

 

   16 septiembre 1984.- Domingo. Un domingo especial, porque es el que cierra la temporada deVerano 1984. Atrás quedan los baños, los paseos y las recogidas de piedras. Ahora a levantar el vuelo y a empezar de nuevo otro Curso.

   El verano, en verdad, ha sido poco complicado: niños jugando fuera y dentro de la casa, balón en la terraza y baños. Lo importante es que nadie se ha puesto malo, salvo el pequeño accidente de Miguel con la bicicleta.

 

   Ayer, tomaba yo café con Victorio Esteban en nuestra terraza, y Pascuala pintaba en el estudio a Juana María. Luego vinieron a ver una película y se marcharon a las doce y pico de la noche. Quiero decir que las relaciones con los vecinos terminan la temporada con Sobresaliente. De la familia Valero puedo decir otro tanto.

   Siempre es importante estar así con los que viven cerca, incluso con los familiares. Que nunca se sabe por dónde puede saltar la liebre. Y tú me entiendes. La amistad es cosa de dos, pero cada uno con su circunstancia difícil de adivinar.

   Tú en un momento determinado te sientes bien, alegre… y actúas en consecuencia; pero no sabes cómo está la otra parte. Supongamos que en la relación de dos personas se dan todas las circunstancias favorables para un acercamiento positivo. Aun así se deben de tomar toda clase de precauciones.

   Como digo, es difícil conocer el ambiente, el entorno, las circunstancias familiares, sociales, personales, profesionales, que nos envuelven y nos determinan a obrar a veces de la manera más inesperada. Digamos, en definitiva, que es un triunfo terminar bien con los que más nos hemos relacionado estos días.

   La vida social se convierte, pues, en diplomacia social, en política social. Y llamo diplomacia social a saber vivir con la gente a la distancia justa, sin sobrepasarse nunca, y a decir aquello que no se pueda interpretar después con doblez.

   Ser prudente, amigo de todos, aceptado sin reservas, es el arte de la política social, no a la hipocresía, al disimulo o la mentira. Simplemente la bondad, la sinceridad y la prudencia extrema en las palabras. Que sepa a poco lo que haces o lo que dices.

   Este es el secreto en las visitas. Más que pesados hay que ser breves. “No sea breva, sea breve” habría que decirles a muchos.

 

   Hemos oído Misa en Santiago. La Misa la ha dicho Lozano, Canónigo de la Catedral de Murcia. Recuerdo que estudiábamos juntos en el Colegio de San Francisco: él hacía tercer curso cuando yo entré en primero.

   El Director, Don Máximo, nos nombró a él y a mí para representar a los alumnos en los Claustros de Profesores. Eran los años cuarenta y tantos. Don Máximo fue entonces un pionero o adelantado de los Centros actuales, en los que tanto cuenta la opinión de los alumnos.

   ¿Quién nos iba a decir, Don Máximo, que luego todos los Colegios tendrían como San Francisco entonces, sus representantes de alumnos en los Claustros? Hoy don José Lozano -Pepe Lozano para los amigos- me recordaba aquellos tiempos que se fueron, ¡ay!, para siempre.

                                                                                                        

Francisco Tomás Ortuño


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