Una época que termina con él.
8 Agosto 2025 Santo Domingo de Guzmán
Santana, viernes, sin novedad en casa, gracias a Dios. Te cuento recuerdos de atrás:
30 agosto 1984: aparece el sol a mi derecha, los periquitos trinan detrás de los cristales, Verano a tope. La tónica general para el recuerdo del verano 84 es la normalidad con nota de sobresaliente.
Anoche a las 11, estábamos en la terraza Santiago, Carmen, José María y nosotros. El padre se bajaba a dormir. Los hijos se recogían. ¿De dónde? ¿Cómo se divierten los jóvenes? Te cuento:
Miguel con Javi y Guillermo: piscina, bici y juegos todo el día.
Lina con María de Los Ángeles y María Elena llevan entre manos una función que ensayan mañana y tarde.
Ángel en solitario con el inglés.
Pascual Jesús con el deporte: baños, pesas, carrera…
Francisco Amós con el piano. Mamá con todos. El abuelo con sus achaques, pero no lo pasa mal. Y yo con mi diario y con la máquina de escribir. Si no ocurre nada, mañana iré con el padre a la Pinosa. Veremos la viña.
El padre no anda bien; sus piernas no le responden. Creo que él se da cuenta de que se hunde físicamente. Yo me acuerdo de verlo por estas fechas en la viña quitando salicornios. Ha sido otro gigante que se ha desplomado de golpe.
En la vendimia iba de un lado a otro dirigiendo siempre la operación. Una época que termina en la casa con él, porque ninguno va a seguir este trabajo. Todo ha cambiado pues en la industria del vino y de la vendimia. Fue otra época que pasó a la historia.
Francisco Tomás Ortuño
31 agosto 1984: ayer estuve en Alicante. Un viaje con poca historia. Los inquilinos siguen allí. Con todo, confío en sus buenas intenciones de abandonar el piso. En Alicante estuve con Antonio, con Santi, con Juanita, con la madre de Carmen.
Antonio debía encontrar un trabajo con que llenar sus horas y realizarse como persona. No hacer nada a sus 26 años es injusto. “Se les pone mal genio”, dijo su madre. “Pero los padres no tienen la culpa”, dije yo.
A Pascual Jesús le traje un Marca. Sé cuánto le gusta este periódico. Lo leerá varias veces y se aprenderá de memoria los nombres de jugadores, deportistas, árbitros y directivos que allí figuran. Lo hago a conciencia.
Pascual Jesús nació para el deporte. Su inclinación es clara y manifiesta. Lo practica y sigue los tipos de torneos habidos y por haber. Creo que debo fomentar en él esta afición. Las personas deben definirse, y cuando una pasión es manifiesta, debe cultivarse.
Ser maestro, especialista, experto, en algo, es importante. Podría ser la música, los minerales, los insectos o la historia de Roma. Pascual Jesús, por pura afición, ha seguido por radio, televisión y prensa, los Mundiales de fútbol, la Liga, la Copa, la Recopa y las competiciones que en el mundo son.
Conoce a los jugadores de Primera, de Segunda y de Tercera fila. A los Campeones de todos los saltos. Sigue los torneos de Baloncesto, de Voleibol, de Fulbito o de Tenis. En suma, vive el deporte nacional e internacional con pasión.
Esta afición, que nadie le ha impuesto, sino que le ha nacido, debe seguirla y alimentarla. Los libros, seguir la marcha que piden los estudios. Si quieres, alcanzar el mínimo que las circunstancias exigen y gozar con la afición propia.
No veo ningún mal en que esta afición sea el Deporte. Hubiera preferido, por ejemplo, la Química o el Arte, pero, ¿por qué no el Deporte? Aficionarse así por algo es agradable y sano. La apatía por todo es anormal en un joven.
Ayer traje el Marca de Alicante y creo que seguiré comprando la Revista. Ayudaré como pueda su afición.
Francisco Tomás Ortuño.
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