Uva de aljamía, uva de aleo.
14 Agosto 2925 San Maximiliano
Santana, jueves, sin novedad en casa, gracias a Dios. Te cuento recuerdos de hace medio siglo poco más o menos:
13 de septiembre 1984.- La viña del abuelo no es una viña más. Ayer fuimos Miguel y yo a verla. Estaba sucia y llena de salicornios. Menos mal que el abuelo no puede verla. Lloraría, sin duda. A nosotros, sus hijos, la viña nos resulta familiar.
A él más todavía. A mí me dio pena dejarla así, con barro seco de lluvia y hierbas entre las cepas-. El abuelo no se hubiera vuelto sin limpiarla. Esa es la diferencia entre él y nosotros para con la viña, ¿o es la diferencia entre dos generaciones?
Yo veo otras viñas y me dejan indiferente; pero esta viña, nuestra viña, es otra cosa. De siempre la hemos conocido con su higuera en el centro, que se arrancó, y sus cepas de uva de "aljamía" (Tempranillo), de uva blanca y de uva de "aleo" (Aledo), con el rincón al fondo y unos hilos antes de llegar, es parte de la casa.
Recuerdo que el abuelo nos llevaba a la Pinosa de pequeños andando por la vía, muy temprano. Por el Arsenal cogíamos el camino largo de curvas y rectas que tan bien llegamos a conocer. Los postes de hierro que marcaban los kilómetros junto al camino, la Molineta casi al final. La casa a la izquierda con el horno, el pozo, la era con el trillo…
Y, por fin, la viña. Íbamos en el carro del tío Paco o en bicicleta, bajando en las cunetas que había de trecho en trecho para que el agua de lluvia discurriera. Nuestra viña no puede ser una más, para el abuelo menos todavía. Él ha trabajado mucho en ella mirándola siempre con cariño. No puede ser lo mismo. Si él pudiera, la viña no estaría como está, con barro y salicornios.
14 de septiembre 1984.- Hoy es día con historia. De esos días con cosas que contar y recordar después. Los papeles de mamá que llevé a la Delegación pueden dar su fruto. Don Silvestre ofrece trabajo a mamá en Formación Profesional, ¿Será la solución a su problema?
El periódico confirma la decisión del Gobierno de prohibir los trabajos para casa a los niños. Los profesores ponen el grito en el cielo. Yo pienso que era de esperar esta medida antes o después.
La lógica me hizo ver hace ya tiempo, y lo escribí en varias ocasiones, que los trabajos para el niño fuera del colegio eran como exigir a un albañil hacer más horas tras su jornada de trabajo. Recuerdo que escribí un cuento, que publiqué la Verdad, donde me pronunciaba en contra de los deberes para casa.
La otra medida ministerial fue la de acabar con los exámenes tradicionales. Cuántas veces habré dicho que no tienen objeto, por cuanto el profesor durante el curso conoce y sabe lo que da de sí cada alumno. ¿Para qué torturarlo con notas finales derivadas del azar?
No hacen falta, pues. Al cesto de los papeles. A la escuela se va a aprender y no a examinarse. La escuela debe ser un centro de trabajo, libre de tensiones, donde cada cual aprenda según su propia capacidad, sin tener que avergonzarse de sus propias limitaciones.
Ocurre como se hacía con los dictados. Un examen diario en vez de una clase de gramática. El maestro subrayaba con lápiz rojo las palabras mal escritas. ¿Quién no recuerda sus planas de escritura como campos llenos de amapolas? Debajo, como una sentencia, se colocaba un 20 o un 30 que eran las faltas sacadas en el examen. A la escuela se va a aprender, no a sufrir la tortura de una prueba tras otra.
Mi mujer a la vuelta de Murcia me tenía preparada la sorpresa: una barbacoa en la puerta de la cocina, hecha por ella misma. ¿Pero es que mi mujer sabe de todo? Es que es artista nata. No puede no crear. Eso es: no puede no crear. Su naturaleza es crear lo que sea cada día, algo sin proponérselo, sin darle importancia. Es que fluye de su persona como agua de manantial. Lo más inverosímil: un retrato, una escalera, una barbacoa, o una muralla China. La capacidad de asombro con ella se pierde, eres un cielo mamá.
Los primos y primas de mis hijos han pasado aquí el día: Ana, Isabel, Jose… Pascual Jesús los acapara. Tiene gracia para sus primos cuanto dice. Creo que los primos desconocen a Miguel, a Lina, a Ángel, a Francisco Amós. Solo tienen un primo: Pascual Jesús .
Yo me pregunto por qué es esto. ¿Qué tiene Pascual Jesús que no tengan los demás? Quizás su afán de mando… no sé. Algo tiene Pascual que ni él mismo sabe, que le hace ser el preferido de sus primos.
Francisco Tomás Ortuño
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