A vuelapluma.

25 septbre 2025  Ntra.Sra. de la Fuencisla  268 - 97

   Murcia, viernes, las ocho y con una ligera novedad por casa, me levanto con 53 de azúcar y tendencia a bajar. Pascual lo comprende mejor. Lina se ha asustado y me ha dado leche con galletas y una madalena. Creo que subirá. Cosas de la insulina, -Te cuento de atrás:

 

   19 de octubre 1977.- En el gobierno de la familia, del pueblo o de la nación, ocurre que unas veces se acepta un sistema como bueno y otras justamente lo contrario. ¿Severidad? ¿Suavidad? Es difícil decidir cuál sea el mejor sistema.

   ¿Si Escuela dictatorial o democrática? ¿Si mando duro o mando blando? ¿Si premio o castigo? Unas veces parece un sistema mejor. Luego se piensa que lo contrario es lo ideal. ¿Por qué? ¿Por qué hay virtudes en el gobierno férreo de un líder y al mismo tiempo se piensa que lo ideal sería justamente lo contrario?

   ¿No será que en un estado maduro se deba utilizar el diálogo y en otro menos depurado, menos maduro, se deba utilizar la fuerza?                   

                                                                                                           

Francisco Tomás Ortuño

 

    21 octubre 1977.- Estas hojas nacieron con el propósito de escribir un diario. Pero un diario puede hacerse de muchas maneras. Cabe hablar en él hasta del tiempo meteorológico; cabe hablar de lo que se hace cada día y de lo que uno quisiera hacer.

   De cualquier forma, un diario deja para el recuerdo, fijo, detenido, como una foto, el tiempo que se va. Dejar el tiempo parado ya es importante; pero un diario es más que esa foto que nos habla del paso del tiempo.

   Ul diario es como dejar la misma vida nuestra, grabada como en una cinta, para luego contemplarla de nuevo. Es divertido. Cuando se escribe así, en el subconsciente late el deseo de quedar de algún modo para la posteridad.

 

  Ayer subimos a Santana. El padre Ángel sigue siendo para mi prototipo de hombre feliz en la tierra. Franciscano, apartado de deseos terrenales, hombre que lo tiene todo a fuerza de renuncias, que no lo tiene todo porque no tiene a Dios.

 

   También estuve en el Ayuntamiento. Hubo una reunión para hablar de rejas jumillanas. Conocí a Ángel Francisco, arquitecto, joven. Dijo que en los debates no debe faltar la sonrisa en los labios, aunque por dentro se sienta diferente.

   Para triunfar es importante, que duda cabe, sonreír, no perder la calma. Es la diplomacia. Don Jerónimo Molina, creador de nuestro Museo Arqueológico, perdió los estribos. Fue una lucha desigual: joven sereno y sonriente uno.  Hombre maduro e irritable el otro.

   La sonrisa no se fue de los labios del joven arquitecto, ni la serenidad, ni la calma, armas poderosas en el parlamento. Yo a mis hijos, que espero que algún día lean estas hojas escritas a vuelapluma, les deseo que mantengan ese aplomo y esa sonrisa en las discusiones.  

                                                                                                           

Francisco Tomás Ortuño

 

   27 de octubre 1984.-  Joaquín no anda centrado con los compañeros. Se va apartando de ellos, se aísla. Y es que Joaquín -¿pero otra vez este hombre? - no sabe estar. es orgulloso y su orgullo se le revuelve en contra suya.

   No es acertada la política que sigue en el Colegio. Puede ser el tiempo. Antonio dijo ayer que los nervios andan sueltos. Hay días en que los nervios se sueltan. Ayer fue quizás uno de esos días. Los maestros estaban nerviosos, los niños también.

   Ayer diría que el colegio era un caso con los nervios alterados como púas, dispuestos a saltar. Las personas que se dominan ganan casi siempre. Pierden la cabeza por los nervios y hay personas que no se alteran jamás. De las primeras decimos que no saben dominarse de la segunda que se saben dominar.


Francisco Tomás Ortuño

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