Chupachús.
11 septbre 2.025 Ntra.Sra.de la Cueva Santa Luna: 22´21 a 13´35 del 12. Cuarto menguante, el 14 (en Géminis)
Murcia, jueves, sin novedad por aquí, con un día más que ayer en la viña del Señor.
Con poco que hacer, te cuento recuerdos de tiempos pasados:
19 septiembre 1977.-Ayer domingo llovió como no recordábamos haber visto llover antes. A mí me cogió casa de José María. A los padres, que comieron allí, lo mismo. La nube empezó a removerse a las seis de la tarde: relámpagos y truenos, cortes de luz y mucha agua.
Cené con ellos. Luego, Josemaría, con su coche, nos llevó a casa. Los pequeños celebraron la novedad pegados a los cristales de la ventana. De verdad que era impresionante ver hacerse de día con el resplandor de los relámpagos.
Lo que más gustaba a la pequeña era andar por casa con la vela. A los niños les agrada y sobrecoge estar sin luz y alumbrarse con velas, que alargan las sombras y las proyectan en la pared. Francisco Amós dijo que era como estar en un castillo de fantasmas. La imaginación de los pequeños es prodigiosa.
20 de septiembre de 1977.- Cuando vine destinado al Colegio Nacional “Ibáñez Martín” como Director, reparé en Teófilo y en su kiosco en la misma puerta del Colegio. Nos saludamos y recordamos otros tiempos, cuando íbamos al Colegio de “San Francisco”.
Nos acordamos de otros compañeros: Jesús Soriano, Diego Martínez, Antonio Gregorio, Rafael González… El padre de Teófilo tenía una zapatería en la calle de la Feria, una de las mejores zapaterías de Jumilla.
Teófilo se casó con Juana y heredó su kiosco. Aterrizó, en el mejor sentido de la palabra, en la puerta del Colegio. Allí conoció a los niños durante años. Cientos de niños, generaciones de niños, que compraban pipas, chicles y chupachús.
- ¿Qué quieres?
- Una bolsa de pipas.
Canción repetida cien veces, doscientas veces cada día.
Teófilo me saluda cuando paso. Recuerda, como yo, que fuimos compañeros. ¿Quién sabe si algún día le pida dinero en aras de nuestra amistad? Los meses cuestan lo suyo terminarlos a los directores de colegio. En cambio, Teófilo, vendiendo pipas, no sabe de estos apuros.
15 de octubre 1984.- En Jumilla, ayer, nos lo dijeron: “Jesús ha sufrido un accidente de coche”. Efectivamente, Jesús Gómez Lozano, buen amigo, está muy mal en la UCI. Cerca de Jumilla chocó con un tractor.
Mañana lo dirá el periódico: “Cerca de Jumilla, en la recta que va del puerto a la ciudad, se registró un nuevo accidente”. ¿Será mortal? ¿Quedará en el susto? No lo sé en este instante, pero es lo mismo, otro accidente de coche tuvo lugar.
No debemos rebelarnos contra lo que ocurre y ya no tiene remedio. A lo nuevo, búscale lo mejor que ofrezca para el futuro.
Miguel está con fiebre y no ha ido al cole. Día de sol ayer, de enfriamiento, y fiebres hoy. Esta tarde iremos al dentista con Lina y con Ángel. Dientes picados a porrillo. Lina cuatro, Ángel dos y una muela.
Hemos tenido una reunión en el colegio: Profesores del Ciclo Inicial y yo, Director del Centro. Breve, pero provechosa. Los niños deben tener a punto su Expediente Personal donde encontrar cuanto se busque de ese niño.
EL CONCILIO DE TRENTO:
Fue convocado por el papá Pablo III para dar respuesta a la Reforma Protestante. Duró 18 años: de 1545 a 1563 y en ese tramo hubo cinco papas: Pablo III, Julio III, Marcelo II, Pablo IV y Pío IV.
Aunque son muchos años, el Concilio solo estuvo en diversas sesionen, y sus temas principales fueron la doctrina y la reforma de la Iglesia y estos desde un enfoque muy concreto y limitado.
En cuanto a la doctrina, se interesó únicamente de los temas en conflicto con los protestantes, principalmente los temas de la justificación y de los sacramentos. No se pronunció por ejemplo sobre la Trinidad, la Encarnación y otras verdades cristianas en las que había de hacerlo.
La reforma de la Iglesia era objeto de un enfoque igualmente preciso. Significaba esencialmente la reforma de tres funciones tradicionales y definidas: el Papado, el Episcopado y el Curato.
Esta última función se refería a quienes tenían a su cargo la Cura de Almas, en el estricto sentido canónico de pastores de parroquias y ciertas capellanías.
Se refería por tanto al clero local o diocesano sometido a la jurisdicción de los obispos, no así a los miembros de órdenes religiosas.
Francisco Tomás Ortuño.
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