Democracia politizada.
20 septiembre 2025 San Eustaquio 263 - 102
Murcia, sábado, casi verano y sin novedad en la salud, gracias a Dios. Te cuento de atrás:
23 octubre 1984.- La vida se complica con los hijos. De cada uno de ellos, nos duelen sus problemas. Son nuestros, como sus alegrías. Son parte de nosotros mismos. Si son pequeños, niños, obedecen ciegamente. Si son mayores, no queremos que obren por lo que decimos nosotros, sino por lo que ellos estimen que es mejor.
Llega un momento en que los hijos dejan de ser niños. Entonces los padres, por inercia, siguen mandando y ellos obedeciendo. ¿Cuál es el momento en que los hijos dejan de ser niños y deben obrar por sí? Difícil dar una respuesta categórica.
Cada niño despierta a una edad, no siempre la misma. Es entonces cuando se presentan los conflictos. El padre ordena y el hijo no sabe qué hacer. Lo mejor, guiar y no mandar. No decir “¡por aquí, que lo mando yo!”, sino observar el camino que toma el hijo según su natural voluntad.
Si no nos gusta la decisión del hijo, aconsejar. Que luego, cuando pasen años, no nos pueda decir: “Por ti no hice tal cosa” ni “Mis padres no me dijeron qué era lo mejor”. Pero nunca imponer, lo he repetido mil veces.
Francisco Amós dijo ayer de dejar el piano. Francisco Amós va siendo ya mayor, y hasta juicioso en extremo y bueno por demás. Si él decide sus actos, yo no me opongo, pero que alguien lo manipule, no me hace gracia.
¿Te gusta el Club? Ve al Club. ¿Quieres letras en lugar de ciencias? Estudia latines y filosofía en lugar de matemáticas. ¿Quieres dejar el piano? Si crees que es lo mejor, déjalo. Es para ti lo que hagas. Pero que nadie decida por ti. Tu vida es tuya y debes hacerla a tu gusto y a tu medida.
Piensa mucho, despacio, sin prisa, lo que te conviene. Si no estás seguro, deja que el tiempo pase y él te ayudará a ver claro. ¿Mi Consejo? Deja un año tu Club y cuantas obligaciones te ligan a él.
Sigue con tu casa y tus libros, tu familia, tus amigos, tus paseos. Siéntete libre. Duerme mucho y despeja tu cabeza de preocupaciones, que no hay por qué tenerlas. Si crees que el piano va a impedir sacar el COU, déjalo.
Verás como el tiempo te resuelve mejor que nadie tus dudas y te ofrece la solución a tus problemas cuando menos lo pienses.
Francisco Tomás Ortuño
12 octubre 1977.- Día del Pilar, siete de la mañana. En los Colegios de Jumilla han elegido Director democráticamente. Los Directores que había han cesado para este nombramiento, dentro de la más pura ortodoxia democrática.
Encuentro un peligro en estas elecciones. Si fuera este escrito un artículo periodístico, no dudaría en titularlo “Democracia politizada”. Veo que elegir á un Director donde juegan intereses personales es más complejo de lo que parece a simple vista.
Lo mejor sería que se accediera por Oposición, con el fin de que se reconocieran méritos adquiridos públicamente por el profesorado del colegio. De lo contrario será difícil que reine la concordia y haya armonía.
Lo que ha ocurrido en el Colegio de la Asunción de Jumilla, es el paradigma de estas situaciones en España. Don José, después de trabajar y demostrar que vale, tras levantar en poco tiempo el Centro, va a la votación democrática y obtiene menos votos que su compañero.
No tengo nada contra este compañero, pero ¿no es muy probable que hayan jugado otros móviles en la elección que los puramente profesionales? ¿Quién me dice que algún voto no ha salido sin pensar mucho en las consecuencias? ¿O que haya votado a la persona por simpatía? ¿O que por envidia u otros sentimientos inconfesables se haya negado el voto a quien se considera más capaz para llevar la Dirección?
Todos sabemos que en las votaciones se dan muchos casos: desde personas que después de emitir su voto han preguntado para qué se votaba, desde personas que han hecho lo que han visto hacer, desde personas que han preguntado al vecino porque le creen más capacitado, desde personas que votan lo contrario de lo que sienten por no votar como fulano…
De todo. Y en el supuesto ideal de que todos votasen a sabiendas de lo que hacían, no es lo mismo el voto de un analfabeto que el de una persona instruida. No estoy con las votaciones democráticas. Hay más demagogia que estricta justicia.
¿Quién no conoce a personas rudas, torpes, que gritan sin asomo de lógica en sus palabras? ¿Cómo se puede consentir que esta masa abrumadora nos gobierne o decida con sus votos el gobierno que vayamos a tener? Sinceramente creo que es un error, pero un error de suma trascendencia en la vida social.
A eso llamo democracia politizada. Y queramos o no, la lesión que se propugna estará siempre politizada. En ocasiones, no por ella sino a pesar de ella, acertará, pero jamás será la norma. Que don José deje la Dirección por un voto es algo que nos advierte del peligro de elegir los cargos por este sistema.
Sobreabundancia intelectual. Se nace listo como se nace rubio o moreno, alto o bajo. La superdotación es la perfección en la persona. Diría que el hombre sin taras, acabado, como debe ser. Los demás son imperfectos, con taras.
Distingo en los hombres estas dos clases, ajenas a ellos por completo: los que nacen perfectos y los que vienen al mundo con alguna imperfección. Los primeros han nacido, se han gestado en su momento, en óptimas condiciones.
Los segundos, por las causas que sean, han tenido algún obstáculo y han nacido marcados para siempre. Unos son inteligentes, naturalmente inteligentes, diría. Si me apuras, que han nacido sanos. Otros son torpes o enfermos.
No tienen culpa, pero es así. Ni los primeros pueden vanagloriarse ni rebelarse los segundos. Unos y otros deben convenir en ello. Y por bien de todos y en justa democracia, dejar a los que nacieron sanos el gobierno de puestos responsables.
Ortega, gran pensador, habló de “rebelión de las masas”, de selección. La masa es basta, anodina. No me fío de la masa, me inspira poca devoción. Es, además, peligrosa por su torpeza y su fuerza bruta.
La selección se hace necesaria, diría que absolutamente necesaria, en cualquier tipo de sociedad.
Francisco Tomás Ortuño.
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