El tío Paco.
24 septbre 2025 Ntra.Sra.de la Merced; Año: 267 días idos y 98 por llegar;
Sol: 8´o4 a 20´08; Luna: de 10´30 a 21´05 (el 30 Cuarto Creciente)
Murcia, miércoles, saliendo el sol y sin novedad familiar gracias a Dios. Te cuento recuerdos pasados pero vividos y ciertos:
16 octubre 1977.- Hoy es tercer domingo de mes. Desde hace ya bastante tiempo, cada tercer domingo de mes doy una charla a los novios: 5 parejas, 8 parejas, 15 parejas. Corresponde mi charla a los Cursillos Prematrimoniales que organiza la Iglesia.
Somos varios los que impartimos estas clases. Mi charla trata de “Familia y Sociedad”. Y es que, de la noche a la mañana, los que contraen matrimonio se transforman de meros hijos en cabezas de familia, con los problemas que ello conlleva.
En esta fase próxima al enlace matrimonial, deben dedicar su tiempo a preparar este cambio, del que muchas veces depende el resto de la vida. Hay que hablar mucho de estos primeros pasos de la nueva vida, de los asuntos que deberán afrontar en la nueva singladura, pues todo es nuevo.
Aunque antes se hayan vivido idénticas situaciones, son nuevas para ellos. Con especial interés, debe hablarse de su relación con los vecinos, con amigos, con suegros, y, como no, de cómo administrarse económicamente.
En fin, es hora de hablar y de prepararse en muchos aspectos. Ello ayudará más tarde a resolver felizmente situaciones comprometidas. Los que se casan deben pensar bien pronto que la vida continúa a su alrededor, que tienen vecinos, y que todos forman parte de una sociedad.
En la medida que se den a los demás, estos se volcarán en atenciones con ellos. Solo les hace falta la actitud de darse, la predisposición a ofrecerse para sentirse bien en su medio social. No hay que ser egoístas y creer que el Mundo se encierra en las cuatro paredes de la casa.
Los recién casados con visión amplia, mirarán su casa desde muy arriba, para saber que no están solos, que están con otros y que ellos forman parte de un organismo social. En el caso de que quieran hacer más por lo demás y no sepan o no encuentren la manera, la forma de traducir en hechos sus deseos en que piensen en los hijos.
Los hijos, como eslabones de una cadena, habrán de continuarles en la vida. Pues ahí tienen trabajo. Nada podrán ofrecer a la sociedad de más valor y de más utilidad que unos hijos bien educados.
Los que tratamos con niños en los Colegios, vemos cuando estos ingresan a los 6 años, sin haber tenido apenas otra relación anterior que la de los padres, llevan una serie de taras que han adquirido en la propia casa.
Los padres, con la mejor intención, han creado en los niños esos defectos tan nefastos para su vida. Los niños son como espejos y en ellos vemos con nitidez a los padres, su ambiente, su casa, sus palabras, su aseo personal, etc. Revelan cómo es el medio natural de la familia.
Hay niños tímidos. Quieren estar solos y se ruborizan si tienen que decir algo delante de sus compañeros. Defecto que ha nacido muchas veces por sus palabras de censura: “Este niño es tonto”. Y tanto se repite que el niño se lo cree. El niño sufre y acaba siéndolo.
Palabras que se graban en los más hondo del pequeño y que llegan a destruir su personalidad. Cuántos hombres son tímidos, incapaces de hacer o decir ante los demás, tímidos, miedosos, por esa palabra que oyeron de pequeño a sus propios padres.
El niño es sensible como la cera, que graba lo que oye como la cámara fotográfica, que capta lo que hay a su alrededor, aunque no lo comprenda. Por eso debemos llevar cuidado de no decir o hacer delante de los pequeños pensando que no comprende.
No debemos contar ciertos cuentos a los niños para tenerlos callados. Los cuentos de miedo, los cuartos oscuros, las amenazas de brujas y similares, causan estragos en las mentes infantiles. Hay otros defectos muy comunes que nacen igual en los primeros años que siembran y cultivan los propios padres en sus hijos pequeños.
Es el efecto contrario a la timidez. Se trata del niño altanero, del niño descarado. Se da con frecuencia en los hijos únicos. El exceso de mimos y de regalos, el pequeño llega a creer que todo le pertenece, que el mundo es suyo. Y así otros muchos defectos.
A los padres interesa conocer los problemas de la infancia, saber cómo los tratan médicos y pedagogos, y nada mejor que leer buenos libros y conocerlos luego la pareja.
Francisco Tomás Ortuño
17 octubre 1977.- Las relaciones con los suegros es un punto de mi charla. A los que van a casarse, estas relaciones deben ser cordiales y necesitan poner de nuestra parte lo posible para conseguirlo. Cualquier palabra o gesto pueden repercutir en dichas relaciones.
El casado quiere casa. Es mejor aplazar la boda hasta tener casa propia por modesta que sea, a empezar viviendo con los suegros. El recién casado quiere formar su hogar y día a día la va consiguiendo con detalles nuevos que le dan personalidad.
Por la casa se conoce a los que viven en ella. Es un motivo de orgullo para la pareja crear su propio hogar. En el supuesto de vivir en la casa de los padres, se vive de prestado. Es un hogar de otro donde no cabe crear nada, donde se pierde toda iniciativa.
La madre verá aún en su hija a la niña de antes de casada. El marido se sentirá molesto, incómodo. Si hay cuñado, la situación se agrava. En fin, a los que van a contraer matrimonio yo aconsejo no dejar nada a la improvisación. Es tiempo de hablar, de preguntar, de proyectar, prevenir.
Otro punto de la charla es la relación con los amigos. Se debe visitar al matrimonio amigo. Eestas visitas ayudan a provocar encuentros de nuestros hijos. Los pequeños se enseñarán sus libros, sus juguetes, y hasta posiblemente nazca entre ellos una buena amistad.
A veces, a los padres desagradan ciertas compañías de sus hijos, y buscan otras en las visitas a los amigos puede encontrarse la solución.
Cuando vamos al Ejército nos encontramos 200, 300, o más hombres por primera vez en el cuartel. A los dos o tres días se han formado grupos de 2, de 3, o de cuatro personas. En esos grupos nacen las amistades verdaderas. Rien, hablan, comentan las mismas cosas Lo pasan bien sin saber por qué, sin preguntárselo.
Uno será albañil, otro pintor, otro médico, otro carpintero o profesor. Es lo de menos. Ni lo saben ni les importa. Lo pasan bien juntos. Son amistades naturales, espontáneas, libres, sin presiones. Afinidad espiritual se llama.
Todo lo contrario a que les hubieran ordenado juntarse cada cinco de la misma fila o por la letra de su apellido. A los niños les ocurre igual. Por instinto escogen al amigo. Se agrupan por la afinidad de sentimientos, espontáneamente, sin cálculos previos. Amistades sin contaminar, limpias, amistades para siempre.
El espíritu tiene vida propia y obra por sí. A veces a la razón escapan sus acciones, sus deseos, con estar tan cerca, y tal vez censura lo que no comprende. Todos sabemos de estas luchas tenaces entre la razón y el sentimiento, entre la cabeza y el corazón.
Francisco Tomás Ortuño
25 octubre 1984.- Jueves de luto en la familia. Vengo de Alicante. El tío Paco ha muerto. La cuerda se le acabó a los 86 años, según ha dicho su hijo. El tío Paco fue un roble en sus tiempos juveniles, pero últimamente no dejaba parar a sus hijos. Lo internaron en una Residencia, donde ha muerto.
La cabeza se le iba. No hace mucho le propinó a su hijo un garrotazo por la espalda. A su hija también en otra ocasión la agarró por el pelo. Pensaba que venían por él a llevárselo preso. Las cabezas se van. Serán lesiones que se originaron en tiempos pasados.
Ml tío sufrió en la guerra sustos de muerte. Dicen que vio morir a compañeros a su lado, que le dispararon con una metralleta. y él se hizo el muerto. Pasaron las tropas pisando sus cuerpos y rematando a algunos que se movían.
Los sustos así deben dejar huella. Quién sabe si los miedos de los últimos años tuvieron su origen en aquellas trincheras. Pobre tío Paco. El abuelo lo va a sentir. ¡Cómo quería a su hermanico! A mí me puso el nombre por él, me lo dijo siempre.
Francisco Tomás Ortuño.
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