Ídolos.

13 septiembre 2.025 San Juan Crisóstomo.- Año: 256 días pasados y 109 sin pasar; Sol: de 7´54 a 20´37; Luna: de 23´46 a 16´01del día 14; mañana cuarto menguante.

   Murcia, las ocho de un sábado soleado y sin novedad en casa, gracias a Dios. Te cuento cosas que pasaron hace ya su tiempo:

 

   24 septiembre 1977.- Sábado, 7 de la mañana, en óptimas condiciones físicas y mentales. Todos duermen en la casa. Y fuera quizás. No se oye el menor ruido. Es aún de noche. Ahora escucho el ruido lejano de un camión.

   Los camioneros viven de noche, cuando duermen los demás. La vida de los camioneros es un tanto rebelde. Va contra el orden natural, como los panaderos o los serenos.

 

   25 septiembre 1977.- Cándido fue para mí un ídolo. En mi vida he tenido algunos ídolos, ¿quién no los ha tenido de niño? La ilusión tan viva hace soñar, ser idealistas, ver las cosas de otro modo a como son en realidad.

   Así nacen los ídolos. Son estos las personas que quisiéramos llegar a ser, o que son a nuestros ojos. Como dioses. Sí, el ídolo es un Dios. Se ofrece a nuestra vista sin ningún defecto. Después he tenido otros ídolos, pocos, lo reconozco, pero los he tenido.

   Han sido personas para mí insuperables, fuera del alcance de los demás. Mis hijos tendrán los suyos: Ayala, Irisar… Creo que es bueno tener sus ídolos. Es una meta por alcanzar, un sueño. Nos hace superarnos para ser como ellos, nos hace ser mejores. Sí, creo que los ídolos son buenos.

                                                                                                          

Francisco Tomás Ortuño

 

   26 septiembre 1977.- Cada vez estoy más convencido: ser dueño de sí mismo permite triunfar. Hablaría del gran valor de la renuncia. La renuncia es dejar voluntariamente lo que nos domina. La renuncia es el triunfo de la razón.

   La mayor dicha, que duda cabe, es ser uno dueño de sí mismo, dejar sin esfuerzo cuanto suponga esclavitud. Se llega en ese ejercicio de la renuncia a gozar con la misma renuncia.  Cuando otros no pueden, uno goza renunciando.

   Y cuando se goza renunciando, alcanzamos pleno dominio sobre las cosas, no nos pueden, no nos atan, no nos dominan. Feliz el hombre que comprende la renuncia, que practica la renuncia, que gana con la renuncia.

   Es solo así que su razón lo guía, y la razón, propia del hombre, señora y dueña, es la que le proporciona la verdadera felicidad.

                                                                                                           

Francisco Tomás Ortuño

 

   17 octubre 1984.-  Lola quiere volver a Portugal. ¿Qué quiere hacer allí? Comprar. Doña Lola tiene la obsesión de las compras metida en el cuerpo. Antonio dijo que a Tánger. Entre Tánger y Portugal va la cosa. Serafina no opina, pero creo que el sur le seduce más.

   “Una novia fue a Tánger y la raptaron”, dice alguien. Serafina se ríe y exclama: “¡No sería tanto!”. El viaje de fin de curso se prepara. La comisión encargada de organizarlo la forman doña Lola, doña Serafina y don Antonio.

   Don Antonio sugirió que fueran los padres los encargados de vender las papeletas de lotería. Mañana, jueves, a las ocho, habrá reunión con ellos. A los críos, el viaje de fin de curso les encanta. Creo que este viaje con alumnos de octavo no puede ya desaparecer.

   Cada año alumnos nuevos, ilusiones nuevas, viajes inéditos. Las Agencias de viajes lo saben. Es una cantera que han encontrado y no dejarán fácilmente. Desde que se inicia el curso ya trabajan en ello.

   Una red de hoteles, hostales y residencias se alquilan para estos menesteres. Temporada alta, media y baja. Precios de todas clases, indican categorías. Todo un tinglado en función de los viajes de fin de curso.

                                                                                                

Francisco Tomás Ortuño

 

     EDUCACIÓN EJEMPLAR:

    En el Mundial de fútbol de 2018, los jugadores que representaban a Japón perdieron el partido contra Bélgica.

   Entraron en el vestuario y según la entrevista de Telegraf al director técnico de la selección, estaban tan derrumbados que no podían hacer nada.

   Pero después de ducharse y antes de abandonar el estadio, hicieron algo que sorprendió a muchos y maravilló a todos.

   Limpiaron el vestuario y dejaron una nota en ruso que decía: ¡Gracias!

 

   No es la primera vez que jugadores muestran actitudes así de ejemplares. Ya captaron la atención del mundo cuando después de cada partido los hinchas no se marchaban del campo sin limpiar las gradas.

   No era una pose ante los medios. Sencillamente era una actitud que forma parte de su cultura. Sin duda, tenemos mucho que aprender de otras culturas y de la nipona en particular.

   Los buenos modales, la obediencia, la limpieza, el respeto por las personas y la naturaleza son valores fundamentales que aprenden desde la infancia.

   Para ellos, educación también es aprender a cuidar de ti mismo y el entorno y convertirte así en un miembro valioso para la sociedad.

                                                                                                      

Francisco Tomás Ortuño

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cine de Medianoche.

El expolio de la bodega.

No quiero irme.