Mosén Federico.
7 Septbre 2.025 Sta. Regina Eclipse total de luna
Murcia, domingo, las ocho y sin novedad en casa, gracias a Dios. Te cuento de tiempos idos:
10 septiembre 1.977.- Los estudios de Magisterio se los debo en parte a don José Yagüe. Con él, por libre, preparé sus cursos cada verano, y así cuando terminé el quinto año de bachillerato en junio, aprobé primero de magisterio en septiembre.
El verano siguiente hice segundo de carrera. Con séptimo de bachillerato hice tercero de magisterio. A otro año aprobé en Teruel la Oposición a ingreso en el cuerpo de maestros.
Digo que debo en parte mi carrera a don José porque él aconsejó a mi padre que estudiara magisterio. Don José, amigo de mi padre y gran maestro, persona de indudable talento y tesón, trabajador incansable, influyó ¿qué duda cabe? en mi futuro.
Con él, verano tras verano, estudié los libros de Pedagogía, Paidología, Psicología y demás, y con él preparé los temas de la Oposición, que aprobé a la primera tentativa.
Francisco Tomás Ortuño
11 de octubre 1984.-He escrito una carta al padre. Entre otras cosas le hablo de Rillo por la noticia, como pretexto, de la muerte de don Miguel Iniesta Corredor, mi primer Inspector.
Cuando fui a Rillo, el cura me llevó a la escuela. Entonces don Federico o mosén Federico como allí le llamaban, era subido de color, regordete, y usaba sotana. “¡Nenes, este es el señor maestro!”, les dijo, y nos dejó solos.
Habría treinta o cuarenta críos. La escuela era una sala rectangular con bancos sucios y medio rotos, y una pizarra en la pared. Nos pusimos a limpiar y a ordenar lo que había en armarios y mesas. A los pocos días el aspecto de la escuela había cambiado.
Don Federico me llevó varias veces a su casa. Vivía con él para lavarle la ropa, quizás, limpiar la casa y preparar comidas, una señora ya mayor, como el ama de Don Quijote. Antes de entrar a la casa había un patio o corral que daba a la calle, con gallinas y conejos.
Mosén Federico era un típico cura de pueblo, bueno en el fondo, que comía bien, bebía mejor y jugaba a las cartas en el bar. Contaba chistes subidos de tono y se reía él mismo de ellos estrepitosamente. La saliva se le escapaba a raudales por la comisura de los labios, y los puros habanos se sucedían sin descanso, como sus chascarrillos.
Entendía bien la vida el mosén. Estaba creo yo a medias con Dios y con el diablo. El final, según me contaron luego, murió de accidente en una moto. Un día me dijo que lo llamó el obispo: “Me han dicho, don Federico, que juega usted en el bar con los mineros; me han asegurado que bebe usted como un cosaco”.
A lo que él respondió: “Es cierto, Eminencia, si no fuera yo al bar no tendría ocasión de hablar con los hombres de mi pueblo. Ellos no pisan la iglesia”.
Así era este hombre, que presumía de saber cantar la jota aragonesa en doce estilos diferentes. A mí me cantó algunas, pero en ocasiones que es mejor no recordar: voz chillona, ojos vidriosos, y pies que no podían con él por haber abusado de la bebida.
Francisco Tomás Ortuño
LAS PLANTAS:
El origen de las plantas se remonta a hace quinientos millones de años, cuando surgieron en los océanos primitivos las primeras formas de vida vegetal.
Estas algas verdes unicelulares llamadas clorofitas fueron los antecesores de las plantas terrestres que hoy conocemos.
Algunas colonizaron tierra firme, se adaptaron a las condiciones cambiantes y desarrollaron raíces, tallos y hojas. Los árboles, la maleza, el césped, las algas y los arbustos son parte de este reino de la vida.
Nos proporcionan alimentos, medicinas, madera, combustible y fibras. Son la causa de multitud de seres vivos y producen el oxígeno que necesitamos para vivir.
Mantienen el suelo, regulan la humedad y contribuyen a la estabilidad del clima. La mitad de los alimentos que consume la humanidad procede de tres especies de plantas: trigo, arroz y maíz.
Sin embargo, es crucial promover la diversificación de los cultivos para garantizar una seguridad alimentaria sostenible y afronta dar los desafíos futuros.
Más de 40% de las medicinas derivan de las plantas. Algunas se usan directamente y otras se someten a un complejo proceso de transformación química para convertirse en medicamentos caseros.
Francisco Tomás Ortuño
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