Bienvenida.
3 octubre 2025 San Francisco de Borja. Año: 276 días pasados y 89 por pasar. Luna llena, el 7.
Murcia, jueves, sin novedad en casa. Ángel amaneee en Valencia con familia. Cuento recuerdos de otros años:
2 noviembre 1984.- Viernes. No fue un viernes más. Este viernes fue un tanto rarillo, especial, significativo. Ayer fue día festivo y mañana sábado. Hoy era lo que llamamos puente en colegios, institutos, y demás centros educativos.
El día de hoy se vislumbraba de lejos como día de ser y de no ser, de pasar sin hacer nada, de pequeño conflicto laboral. Y así ha sido. La prensa recordaba a padres y profesores que el día dos era día de trabajo, día lectivo, de clase con niños en las escuelas, institutos y centros de Formación Profesional.
Pero hete aquí que en los institutos deciden no tener clase. Me cuentan mis hijos que el miércoles no dieron golpe deliberando sobre qué hacer el viernes. La directora dijo que había clase, pero luego hubo reuniones de profesores y acordaron no tener.
En el conservatorio no hay clase tampoco. Dijeron los profesores que no fuéramos. Habría también reuniones y acuerdos. Habría consenso. Viernes puente, no hay más que hablar. De acuerdo: no venir y aquí paz y después gloria.
Viernes, día de difuntos, se hace fiesta de miércoles a lunes. Todos en casa un fin de semana largo, larguísimo, de campeonato, para disfrutar de lo lindo, para recordar las pasadas vacaciones veraniegas, o para hacerse a las que se avecinan.
Unas minivacaciones para todos. ¿Quién se las pierde? Consenso: vacaciones en el conservatorio, en los colegios de EGB, en los institutos… -como faltan niños, no explico tema nuevo- se oye decir. Y con este pretexto se pasa el día sin hacer nada.
Este hecho pone de manifiesto una cosa: falta de interés por el trabajo. Los niños piden que no haya clase, los profesores quieren que no haya clase. Las dos partes, como es natural, se ponen pronto de acuerdo y santas pascuas.
Falta ética profesional, amor por la enseñanza. Y si falta ilusión, la obra educativa carece de base y se desploma. No hay ilusión, ni en unos por enseñar, ni en otros por aprender. Falta alegría educativa, entrega necesaria para obtener buenos frutos.
Vivimos en una sociedad un tanto alborotada y confusa. Nadie manda, nadie obedece, y a río revuelto ganancia de pescadores, que dice un proverbio. Y así nos va. Unos no saben, otros no quieren saber, los más no pueden hablar, los que deben no aciertan el modo.
Que el dos de noviembre, día de difuntos, se haga puente en los centros de enseñanza es indicio claro de lo que ocurre en la nación. Nadie manda, nadie teme a nadie, nadie quiere trabajar.
Leyendo lo que antecede, cualquiera pensaría que vivir así es poco menos que imposible. Pues a pesar de ser cierto cuanto digo, se vive aquí como si nada ocurriera. La gente va a los toros, al fútbol, a los bares, ríe, comenta… . No ocurre nada, aquí todo va bien y todos son felices.
No somos complicados los españoles. Que matan, qué maten; que roban, que roben; que se hunde el mundo, que se hunda… Es nuestra tierra de pocos alborotadores. Tranquilos y amantes de vivir en paz. Lo demás no es nuestro. Es importado, foráneo.
Francisco Tomás Ortuño.
Hay cuatro alborotadores que nos tienen soliviantados, nerviosos. Si se cogieran con red veríamos que son menos de los que creemos. Luego seríamos sin ellos la verdadera esencia nacional: Copa, puro, sol, toros… y no me compliques la existencia.
El puente de hoy es para reflexionar.
Francisco Tomás Ortuño
28 octubre 1977.- Francisco Amós está en la cama con fiebre. Ahora vendrá a pincharle Bienvenida. Francisco Amós cuando crece se pone así: con ojeras, sin apetito, sin fuerzas y sangra por la nariz. Son síntomas elocuentes de su desarrollo.
No es la primera vez. Con todo, nos preocupa y entramos en su habitación a ver cómo respira o cómo duerme. Francisco Amós mira a los que se acercan y sus ojos parecen decir: “¿Por qué otra vez así?”.
La experiencia enseña que la enfermedad forma parte de la vida, como el juego, como el trabajo, como el colegio. La enfermedad es algo más que existe y hay que aceptar con resignación porque no hay más remedio.
Hemos llamado a don Francisco. Don Francisco Asensio es el médico de nuestros hijos. Los conoce y los trata desde que nacieron. En nuestra casa, don Francisco es el médico indiscutible de los pequeños.
Por teléfono ha recetado unas inyecciones. Dentro de unos días habrá pasado y nadie se acordará del incidente.
Hoy he hablado más fuerte que de costumbre a Federico Arce. Federico es maestro y lleva la escuela de la granja. Ha cometido un error llevado de los nervios. Quizás tenga la culpa el dichoso barómetro. Llevamos unos días con lluvias y cambios bruscos de temperatura.
Federico ha echado a los niños a la calle cuando llovía y los padres se han quejado. Un incidente desafortunado. Una nube quizás que ha jugado su baza
Víctorio Esteban y yo hemos visto a don Camilo. Don Camilo Alcover es Agente de la Propiedad. Nos ha recibido en su despacho de la calle Martín Guardiola. Un despacho pequeño, sin pretensiones.
Le hemos pedido un préstamo a largo plazo. Dinero, dinero, dinero. Nuestra obsesión es el dinero. Mi amigo y yo lo necesitamos para hacer frente a los gastos del chalé. Don Camilo no nos ha resuelto nada. Nos ha dicho que fuéramos a un Banco.
Eso ya lo sabíamos nosotros. Le hemos estrechado la mano, le hemos agradecido el consejo y el tiempo que ha perdido con nosotros.
Francisco Tomás Ortuño
¿Sabía usted que Santa Teresa del Niño Jesús, uno de octubre, es patrona de las floristas y cultivadores de flores? Santa Teresa de Lisieux, religiosa carmelita descalza, nacida en Francia, es también patrona de las misiones. Fue proclamada doctora de la Iglesia en 1997 por San Juan Pablo II. Y el papá Pío X la consideró la Santa más grande de los tiempos modernos.
San Marcos, 25 de abril, secretario y hombre de confianza de San Pedro, es el patrono de las secretarias y los secretarios. Es el evangelista que primero acompañó en Jerusalén a San Pablo en su apostolado, y después siguió los pasos de San Pedro, quien lo llamó su hijo. Es el patrono de los abogados y los artistas de vitrales. Se le representa con un León al lado. La tradición señala que murió martirizado por la fe en Alejandría (Egipto) hacia el año 68. Sus restos reposan en la Catedral de Venecia, ciudad de la que también es patrono.
Francisco Tomás Ortuño.
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