La tiza.
17 octubre 2925 San Ignacio de Antioquía Año: 290 días idos – 75 días sin ir.
PARA PENSAR: El poder no corrompe. Lo que corrompe es el miedo a perder el poder.
Murcia, viernes, sin novedad en la familia, gracias a Dios, Te cuento de años pasados:
21 de noviembre 1977.- El hombre que tiene miedo no es libre. Algo flota en el ambiente hoy, que nos hace sentir miedo. Miedo al despido, miedo al atentado, miedo al secuestro… Hay miedo y, sin embargo, seguimos viviendo.
Hagamos la prueba: Sal a la calle, habla con otros, con cualquier pretexto. Comprobarás que son amables, educados, correctos. Que tienen problemas como tú, que tienen familia, hijos tal vez, que luchan por llevar alegría a los suyos…
Darás con personas distintas a las que llevas en tu imaginación. Si los tratas uno por uno, aquellos que esperabas que no eran amigos, son amigos que te abren los brazos, o agradecen tu amistad.
Francisco Amós, Pascual Jesús, Ángel Inocencio, Miguel, Lina: cuando seáis mayores recordad que los demás no son malos. Pensad mejor que son hermanos vuestros y obrad con ellos como personas intachables.
No os pase por la cabeza que nadie busca vuestro mal. Tratadlos como amigos que os quieren. Comprenderéis que en realidad son buenos, que buscan vuestro bien.
Francisco Tomás Ortuño
22 de noviembre 1977.- Pascuala y yo hemos visitado al párroco de Santiago en su casa, enfrente del Colegio de las Anas. Un piso ordenado, limpio. Entramos, hablamos, salimos. Detrás queda una persona sola. Silencio.
¿Pensamos lo que es un cura joven viviendo solo en su casa? Cuesta trabajo imaginar ese silencio, y más viniendo de familia numerosa. Debe ser triste no tener con quien hablar, no poder oír a nadie, encerrarse entre muebles y libros, entre rezos y meditaciones.
Hay momentos que deseamos estar callados, pero otros queremos hablar, necesitamos hablar y ser escuchados. Es entonces que la vida del cura debe ser pesada, difícil. Difícil, sobre todo.
El drama o la tragedia del cura será su falta de vocación. Lo verdaderamente terrible será un cura sin vocación clara, decidida, un cura con dudas y deseos mundanos. Este pobre cura se consumirá en compañía inclusive de quien puede ser su único consuelo: Dios.
El cura sin vocación debe sentirse en su casa como enjaulado, que mira con arrobo a los que pasan cerca, libres de barrotes.
¿Cómo será nuestro cura nuevo de Santiago? Quiero recordar que se llama don Ginés. Espero y deseo, por su labor, por su felicidad, que se sienta enormemente cómodo en la soledad de su casa, cuando cierre la puerta tras la visita de turno.
Francisco Tomás Ortuño
TIZA:
La tiza es una solución efectiva para eliminar manchas en diferentes superficies. Aunque puede parecer una técnica antigua, su simplicidad y eficacia la han convertido en una opción cada vez más popular en muchos hogares.
Pruebe con una prenda de vestir que esté manchada de grasa. Frote la mancha con tiza y déjela actuar durante diez minutos. La tiza absorberá parte de la grasa. Antes de lavar la prenda, sacuda el exceso de polvo.
Si tiene manchas de grasa en la cocina, simplemente espolvoree un poco de tiza sobre la mancha y déjela actuar durante unos minutos. Luego limpie con un paño húmedo y verá como la tiza absorbe la grasa, dejando la superficie limpia y brillante.
Además de la grasa, la tiza también es eficaz para eliminar manchas de vino, café, tinta y otros líquidos.
La limpieza con tiza también es ideal para eliminar olores desagradables. Si tiene un refrigerador que ha absorbido olores fuertes, coloque un trozo de tiza en el interior. La tiza actuará como desodorante natural absorbiendo los malos olores.
La tiza también ayuda a mantener el brillo en los cubiertos de plata. No solo pule, también absorbe la humedad.
Francisco Tomás Ortuño
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