Tres fases.

5 octubre 2025 Santa Faustina 


      PIENSA: Los árboles que tardan en crecer tienen la mejor fruta.


     17 agosto 1993.- -¿He dicho que Ángel viene mañana? ¿He dicho que está en Santander?

       -¿Y qué pinta Ángel en Santander?

      -Mañana lo sabremos. Por teléfono fue poco explícito. “Estoy en Santander, el miércoles voy a Valencia”. Casi un telegrama. Y nosotros mañana también a Valencia por venir juntos. ¿Qué lleva Ángel en su cabeza?

      -Lo lógico es que después de casi dos meses por Hungría viniera a Murcia a darnos cuenta de su long voyage,  pero “el miércoles iré a Valencia”… ¡Ay, los hijos!, qué verdad es que la vida es como una corriente, que va de arriba abajo.

   -Los hijos solo ven lo que hay delante y no miran atrás.

   -Es, quizás, ley de vida y como tal hay que aceptarla. Los hijos miran a sus hijos y estos después a los suyos.

   -Malo fuera de otro modo, pues la vida correría el riesgo de detenerse.

   -Qué sabía la naturaleza: por cerril que uno sea, por bárbaro y ordinario, el cuidado de los hijos está asegurado. Con qué primor hasta los animales cuidan de su prole. Pero al revés… “Agua pasada no mueve molino”.

   Las madres sufren lo indecible cuando comprueban que sus retoños vuelan por su cuenta tan pronto como sus alas se lo permiten. Qué desilusión ver que lo que ayer era todo caricias y necesidad de compartir el mismo techo, se torna en indiferencia.

   Por eso he pensado seriamente que la madre cuando ha culminado su función -procrear y educar- no pinta nada en el Mundo. Una agonía larga y penosa es demasiado para quien solo fue amor.

                                                                                                         

Francisco Tomás Ortuño


    2  noviembre 1974.- El día de ayer podía llamarse día de temores. Uno de estos días que parecen ofrecernos batalla por varios frentes a la vez. Los hay tranquilos. El de ayer fue de zozobra, de miedo. Fuimos a Murcia a que viera el médico a Francisco Amós.

   Por momentos no podía andar. Tuve que llevarlo a coscaletas por las calles céntricas de Murcia. Ya el hecho es un drama a sus 9 años. Sus piernas no le permitían apoyarse en el suelo, no podía andar.  Don Francisco Asensio dijo que era producido por un foco infeccioso de la garganta.

 

   En Murcia fuimos a la Arrixaca a ver a José María. Desde el lunes está operado de la vesícula. Le han extraído unas piedras como avellanas. Ahora se encuentra bien. Dentro de unos días a casa.

   Me imaginaba ayer que la Arrixaca es algo así como un campo de batalla donde los médicos luchan contra la muerte. En ocasiones, sin descanso, médicos cargados de ciencia, luchan ferozmente contra la parca esquelética.

      En medio de la batalla, el enfermo. Unos tiran de aquí, otros de allá. Al final, el enfermo cura o muere. Lucha feroz la que han librado. ¿Sabe el enfermo lo que por él han hecho los médicos? Creo que no del todo. Los médicos no luchan esperando recompensa. Luchan por generosidad. Es sublime su profesión. No encuentro ninguna tan humana, tan extraordinaria como ella.

  

  Y ayer estuve preocupado por el chalet de Santa Ana. Preocupado es poco. Tuve miedo por el chalet. Dicen que se recogen firmas para declarar aquella zona de Jumilla no edificable. Pienso que la intención es otra. Alguien mueve los hilos. Lanza la piedra y esconde la mano.

   La intención es clara. Zona de recreo para los jumillanos. Demagogia, envidia disfrazada. Personas que solo quieren gozar de la naturaleza. Y esto para algunos es sencillamente insoportable.

 

     1 de mayo 2021.- Murcia, sábado, las once y media. Vengo de la calle. Concretamente de la churrería de Sagasta. Así, mi cuentapasos marca más de mil.  Mamá ve la tele en el comedor. Cuando la dejé hablaban de cuando las mujeres ponían S, L. por sus labores.

    Yo pienso otra vez: si en el matrimonio son dos, ¿por qué no va uno a trabajar fuera y el otro se queda en casa? Se terminaría con el el paro. En cada casa un trabajo remunerado y no dos, en unas casas y ninguno en otras. Como en política: mitad de concejales, mitad de consejeros, mitad de todo. Se acababa con el paro.

 

   ¿Te has fijado, Esteban, que la vida de los hombres se compone de tres fases? De cero a 30 años; de 30 a 60, y de 60 al final. En la primera se aprende; en la segunda se trabaja; y en la tercera se descansa.

  A partir de los 60, hay tal distancia entre los que aprenden y ellos que apenas se conocen. Y hoy más, Esteban:  Es tan distinto lo que nosotros aprendimos a lo que estos niños aprenden que parecen de otra galaxia.

                                                                                                

Francisco Tomás Ortuño

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