El apio.
11 Novbre 2.025 San Martín de Tours
Murcia, martes y sin novedad en el Alcázar. Te cuento sucesos ocurridos aquí y allá:
3 julio 1980.- Hace un día de verano rabioso, las doce de la mañana. Pascuala, Francisco Amós y yo hemos bajado al pueblo por provisiones. Hemos visto a los padres y a Santiago, que ha venido de Alicante.
La madre está quieta en el porche, sentada, como perdida en otro mundo. La madre ya no va a la esquina como hace poco a comprar sal o huevos. Su estado hoy es de quietud. Conoce a duras penas, como relámpagos, pero enseguida se pierde otra vez.
A mí me mira y me llama por mi nombre, luego ni eso. Se sonríe, me besa y se queda quieta. Creo que no piensa. Se mueve de un lugar a otro de vez en cuando pero sin saber a dónde va ni a qué. Es triste verla así, pero que sea por muchos años.
Lina y Ana lo pasan bien. Nuestra Lina las echará de menos cuando se vayan. Hemos subido la tienda de campaña. Queremos montarla el sábado en Santa Ana la vieja.
Francisco Tomás Ortuño
7 julio 1980.- El viernes pasado montamos la tienda de campaña en la puerta de la cochera. Dormimos en ella Lina, Ana, Miguel, Ángel y yo. Al día siguiente durmieron Pascual Jesús, Francisco Amós y Juan Pérez Navarro, un amigo.
La tienda cumple a la perfección. Ayer la desmontamos. Queremos llevarla luego a la playa a una zona de camping. Ayer, domingo, vinieron por Lina y Ana sus padres. Con ellos vinieron unas amigas de Cartagena: Bartolomé, Antonia. y dos hijos pequeños.
Subimos al Collado, a la Fuente de la Jarra, a Coímbra. Comimos gazpachos y arroz con conejo. Merendamos luego en la terraza carne a la brasa. Un feliz día en la historia de nuestro clan familiar.
Francisco Tomás Ortuño
9 de julio 1980.- Miércoles, siete de la tarde, viento desagradable fuera. Ayer estuve en Murcia. El Inspector me dijo que van a mandar mobiliario. El viento sopla fuerte: se oyen puertas y ventanas. Los pequeños juegan en la terraza.
Pascuala pinta: está terminando un bodegón con jarra y margaritas. También lleva entre manos un retrato de Francisco Amós vestido de payaso.
Francisco Tomás Ortuño.
Se puede decir que cada fruta o cada verdura representa una medicina de múltiples usos. Así, por ejemplo: el apio. Es uno de los vegetales con mayores propiedades curativas. Al principio de la Edad Media era común su uso para cálculos, estreñimiento, problemas menstruales, y para los trastornos del hígado y de la vesícula biliar.
Tanto las hojas vegetales, como los tallos o las raíces bulbosas, son extremadamente ricos en ingredientes activos. Poseen un contenido bien equilibrado de minerales, vitaminas y elementos nutritivos.
Pero tiene además importantes concentraciones de hormonas vegetales y aceites que le dan su potente y característico olor. Estos aceites tienen un efecto específico sobre la regulación del sistema nervioso y una gran influencia calmante.
Una cucharada de miel en zumo de apló, tomada antes de acostarse, ayuda a relajarse y a tener un sueño tranquilo, muy recomendable para aliviar problemas de ansiedad. Los fuertes poderes diuréticos del apio lo hacen muy eficaz en el control de la artritis y el reumatismo. En Japón se realizan curas antirreumáticas de un mes de duración a base únicamente de apio.
DE ABUELOS:
1.- Los abuelos y abuelas tendrían que vivir siempre.
2.- Los abuelos son aquellos que nos enseñan catecismo, aunque no se lo pidamos.
3.- Algunas abuelas viven en su infancia, y cuando las necesitamos vamos allí a buscarla; y si queremos que nos atiendan hay que devolverla a su infancia.
4.- Todo el mundo ha de buscar a los abuelos y abuelas; son las únicas personas que nos dijeron siempre que estaban contentos de estar con nosotros.
5.- Los abuelos responden a preguntas como “¿Por qué Dios no está casado?” o “¿Por qué los perros siguen a los gatos?
6.- Son personas con las que es muy divertido ir de compras y no te dicen “¡date prisa!”.
7.- Los abuelos, como no tienen cosa alguna que hacer, solo están ocupados cuando nosotros vamos a visitarlos.
8.- Los abuelos, como no tienen niños propios, les gustan mucho los de los demás.
Francisco Tomás Ortuño.
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