El grito de la tierra.

5 Novbre 2,025  San Zacarías y Santa Isabel  309 – 56

   Murcia, miércoles, seguimos sin novedad gracias a Dios. Te contaré de atrás:


   10 de junio 1979.- Domingo, ocho y media de la mañana. El domingo pasado hizo Ángel Inocencio su Primera Comunión. La celebramos yendo al Jardín del Caracol a tomar chocolate con churros. Fuimos unos 20, con abuelos tíos y primos.

   Fiesta sencilla pero familiar y feliz. Ahora bajaremos al pueblo. Los abuelos bajarán con nosotros. La yaya no aguanta un día en el mismo sitio. Por eso no duerme aquí. La noche quiere pasarla en su casa. Que sea por muchos años.

 

    Los vecinos -Valero- amplían su chalet. Por esta parte han puesto otro cuerpo nuevo a la casa. Hoy todo son pilares y ladrillos. Los vecinos de abajo -Jesús el de la cerveza- nos enseñaron ayer su casa. Lo propio hizo Miguel hace unos días.

   Con qué ilusión van unos y otros haciéndose el chalé.  O, mejor, vamos. Miguel es un hombre trabajador y valiente, que va arrimando piedra a piedra y levantando su vivienda. Un ejemplo para los que solo saben criticar y decir lo que no deben.

 

   16 agosto 1979.-Feria en Jumilla. Desde el domingo es feria en Jumilla. Hoy es jueves. Los padres han subido a comer. En comiendo bajaremos, pues. La madre no puede estar mucho tiempo fuera de su casa. Así seguiremos hasta que bajemos al piso en septiembre.

    Pascuada limpia la casa. Luego subirá a pintar. Prepara una tabla para su prima María Pilar, que se casa el día 25. Tiene, además, otros cuadros a medio. En el Ayuntamiento, ha habido una Exposición estos días con cuadros de pintores jumillanos.  Pascuala llevó unas flores -un bodegón- y el retrato de Lina bordando.

   Los nenes juegan con la cometa y los dardos de la feria. Ángel Inocencio con los juegos de magia. Miguel con la escopeta. Lina con un juego de café. Todos juegan. Ayer fuimos a la Procesión. Nos recogimos casa de José María. Vinimos a dormir a las once de la noche.

   Nos gusta a todos el chalet. Por la tarde montaron en las ruedas de la feria. Todas a 25 pesetas la vuelta: tren de la bruja, cochecitos de choque, barco… La semana pasada estuvimos en Cartagena con Amós de domingo a domingo.

   Por las tardes íbamos a las playas del Mar Menor. Nos hemos torrado, pues han hecho unos días de 40° a la sombra. El domingo fuimos a Portman y a la Manga. Vinieron Amós, Pepa y sus hijas. Comimos en la playa.

   A la vuelta, sobre las cinco, regresamos a Jumilla. Más de 200 km en el día, pero felices y contentos. El año que viene queremos repetir. En el periódico del sábado leímos que me habían concedido el primer premio de poesía en el concurso literario de la fiesta de la vendimia.

   El lunes recogí en el Ayuntamiento el premio dotado con 5.000 pesetas. La poesía se titulaba "El grito de la tierra” y hablaba del problema de las aguas en Jumilla: ¡No te la lleves, no; no te la lleves! La tierra está sedienta…

   Ayer vino al Ayuntamiento Salvador García a dar una conferencia. Sí, Salvador el de Cehegín, hijo de don Juan a quien sustituyera yo en el cargo de Director. De Salvador ya escribí en otra parte. Ahora diré que vive de las rentas de sus premios.

   Conferencia modestita, corta, para salir del paso. Pero el joven tiene voz grave, usas gafas oscuras, y ha obtenido galardones literarios de categoría. Lo importante ahora, y quizás más difícil, será saber mantenerse a la altura que le exigen las circunstancias. el tiempo tiene la palabra.

 

   Ayer enterraron a Martín el de las bicicletas. Un camión lo arrolló en la carretera. Cuántos recuerdos de Martín me vienen a la cabeza de cuando alquilaba bicicletas en la calle del Rollo Viejo.

   Hace unos días fueron los Lencinas Sócrates y Prudencio con sus mujeres. Todo un drama por Zaragoza. Pascual Jesús me llama para que vea la cometa. Voy a verla y de paso me llego a la casa de Valero. Se les ha quedado una casa amplia y confortable, hasta con piscina. Hoy vienen ya para quedarse.

                                                                                                         

Francisco Tomás Ortuño

 

    10 de agosto 1979, domingo, doce de la mañana, sol espléndido. Hemos bajado al pueblo y ha subido mi suegra. Francisco Amós, Pascual Jesús y Ángel Inocencio han subido a Santana. Luego vendrán Amos y Pepa por lo menos. Eso dijeron. Fulgencio y Juan, cuñados de Antonio, juegan al ping pong. Miguel, Lina y María Elena se distraen aparte con los cochecitos del Tente.

Hace unas noches vino Juana,  hermana de Jacoba. Estuvieron con ella su hija y futuro yerno. Ccompraron por 5.000 pesetas un cuadro con la Plaza Arriba.

                                                                                               

Francisco Tomás Ortuño.

 

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