Favor recíproco.
24 Noviembre 2.025 Santa Flora 328 – 37 Se toca la Navidad Y el “cumple” de mi nieta Laura. Que seas muy feliz siempre te deseamos todos.
Murcia, lunes, sin novedad en el Alcázar, gracias a Dios. Te cuento:
28 julio 1980. Lunes, la diferencia de ayer a hoy es de muchos puntos. La integridad física de las tiendas peligra con el huracán. La noche ha sido ruidosa, de vientos fuertes.
Yo me levanté dos veces a comprobar que las cuerdas seguían cumpliendo su función de mantener segura nuestra casa. Los pequeños dormían con la mamá. El día de ayer en el camping fue de intensa actividad.
Fuimos a Los Alcázares, vinieron Amós y familia, estuvimos en los Narejos por Francisco Amós y Pascual Jesús, pasamos juntos la tarde, regresamos al campamento a llevarlos, donde quedaron los dos campistas felices.
Un día pleno. El campamento es grande. Tiene tiendas de lona y tiene instalaciones de obra. La playa en el campamento es el complemento indispensable para la vida de los acampados.
El horario es poco rígido. Más bien flexible: desayuno, actividades, baño, comida, trabajos, tiempo libre, merienda, cena. Algo así, poco más o menos. Para los pequeños todo un mundo nuevo, distinto.
Con sus clases de defensa personal, de voleibol, de atletismo, de embarcación.
Hablé con el monitor de piragüismo, joven, formal, de unos 30 años. Para los niños un señor mayor, vigoroso y responsable. Hablé con el Jefe de campamento. Me pareció igualmente serio y responsable.
Me agradó mucho el comedor, en donde comen todos en mesas de 6 asientos, y me gustó sobre todo el funcionamiento, el alma diría del campamento, el intra-campamento, unos tirando con arco, otros jugando a balonmano, otros paseando simplemente.
Creo, en fin, que los días de los Narejos serán un recuerdo imborrable para mis hijos.
RAQUEL
En la playa conocimos a Raquel, una niña subnormal. Tiene 13 años y una mentalidad de 5. Sus piernas delgadas no tienen soltura para andar como las niñas de su tiempo. Sus ojos miran sin fijeza.
Son unos ojos los suyos, apagados, sin brillo. La madre de Raquel nos cuenta su vida. Es una madre que vive para su hija, con entrega total. Yo pienso en lo que habrá sufrido con su hija y en lo que habrá gozado también con ella.
Las personas en general tenemos necesidad de ocuparnos en algo. En este sentido, esa madre debe estar reconocida a su hija. Nadie puede estar más ocupada, ni más divinamente entretenida que ella, que en todo momento, con dedicación plena, exclusiva, se ocupa de su hija.
La mujer nace para ser madre. La mujer que no se casa no se ha completado, es algo sin terminar. Salvo excepciones que viven fuera del matrimonio por otros fines altruistas, la mujer que se casa y no tiene descendencia, sufre horrores.
No tolera que otras tengan hijos y que ella no los tenga. Y muchas veces, como mal menor, adopta o apadrina a niños. Es frecuente la enfermedad nerviosa en estas mujeres sin descendencia.
Por eso esta madre, aún sin darse cuenta, debe mucho a Raquel con su carga de subnormalidad. Raquel no sabe nada, no comprende que su madre para ella es el Mundo. Si han pensado juntas un momento se habrán abrazado fuertemente por el favor mutuo, por el favor recíproco.
Francisco Tomás Ortuño
MINUTOS DE FILOSOFÍA:
El político debe ser capaz de predecir lo que va a ocurrir mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué no ha ocurrido. Chuchill.
La vida en familia es como un largo viaje por mar, que nunca acaba. A medida que avanza la travesía, se agrían los caracteres. Emilie Tardor.
No dejes crecer la hierba en el camino de la amistad. Platón.
De todos los animales de la creación el hombre es el único que bebe sin tener sed, come sin tener hambre, y habla sin tener algo que decir. Steinbeck.
La crítica teatral tiene una ventaja en comparación con el suicidio; en el suicidio uno la toma contra uno mismo, en la crítica teatral la toma contra cualquier otro. George Bernard.
Pueden prohibirme seguir mi camino, pueden intentar forzar mi voluntad, pero no pueden impedirme que en el fondo de mi alma elija a una u otra. Ibsen.
Francisco Tomás Ortuño
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