En el Camping.
3 diciembre 2025 San Francisco Javier
Murcia, miércoles, sin novedad en casa, gracias a Dios.
27 julio 1980.- Domingo, terminando la tarde. Escribo en la puerta de la tienda. Ya solos, mientras que Lina juega a mi lado con su muñeca y mamá lee el Decamerón de Bocaccio, mientras que Ángel Inocencio juega con Miguel y unos vecinos como ellos a pillarse.
Anoche lo pasamos en Cartagena. Fuimos temprano, sobre las 5, a felicitar a Ana. Le llevamos unas zapatillas japonesas que compramos en Los Alcázares. También un yoyó, pelotas y otras cosas de críos.
Hoy hemos venido todos a pasar el día con Amós, Pepa, Pepe, Amós, Paco, Mariano, Encarna, y las nenas. Con ellos ha venido también Lola, amiga de ellos. Una señora de edad, como de 60 abriles, con mucha gramática parda, que vive en una residencia.
Por lo visto, los visita con frecuencia e interviene con su experiencia en ciertos problemas familiares. ¿Que qué impresión me ha causado esta mujer? Pues, te diré: me ha parecido una buena mujer, que ha pasado por todo. Que sabe mucho, que chochea lo suyo.
Y que goza con Pepa y con Amós sabiéndose admirada. Bien puede corresponder con nobleza a una familia que deposita en ella su confianza y la atiende con exquisita esplendidez. Pero, ay, me temo que pronto dejarán de verse, de buscarse, de visitarse, porque es, me parece, una amistad de paso, de circunstancias, sin raíces.
Han estado con nosotros Francisco Amós, Pascual Jesús y sus dos amigos Alfaro. Se han bañado y han cenado aquí. Luego los llevamos con el coche.
Los altavoces anuncian para la noche baile de disfraces. Pascual Jesús quería quedarse. Francisco Amós no dudó en decir que debían irse. Encaja bien como mayor las situaciones buenas como las malas.
Hablaría largo y tendido de Mariano y de Encarna, pero me están llamando.
Francisco Tomás Ortuño.
28 de julio 1980.- Lunes, dentro de la tienda todavía, las ocho. Miguel y Lina duermen. La vida en el camping variopinto transcurre con normalidad. Unos campistas se marchan y otros vienen. Los vecinos están levantando su tienda. Se irán hoy, sin duda.
Nosotros lo haremos el miércoles. El camping es una sociedad con normas establecidas de antemano que hay que cumplir en bien de todos. Normas de respeto mutuo, de convivencia. La vida puede ser fácil y cómoda. A veces, la complicamos nosotros.
Pienso que hay normas de convivencia naturales, de sentido común. Unas normas que el niño debe aprender con el ejemplo de los mayores: no insultarnos, no robar, no molestar, etc. Luego todo se reduce a vivir, mejor a dejarse llevar por las corrientes natural de la vida.
Así de fácil, de cómodo, de sencillo. Cuando forzamos la marcha, cuando vamos contra lo simple y elemental, todo se complica y se hace difícil. Esta sencilla forma de vivir, de acuerdo con elementales normas de convivencia, la podemos trasladar a la vida escolar.
Todo lo que no sea vivir sin complicaciones es no acertar en el método que seguimos. La vida escolar es la vida de los niños, y la vida de los niños primero que todo es seguir la marcha natural de cada hora, de cada momento, según leyes elementales, naturales, seguir leyes que dan paz, felicidad.
Gritos, castigos, imposiciones, tensiones, etc. no hacen sino forzar la marcha natural de los acontecimientos, ir contra Natura. Cada persona desde niño es en potencia él mismo, el que va a ser, el que ha nacido para ser. Y nadie tiene derecho a modificar un ápice de la singular vida que Dios hizo.
Francisco Tomás Ortuño.
¿Sabías que…?
Las hormigas ocupan cerca de una cuarta parte del planeta? Se calcula que su población oscila entre 1.000 y 10.000 billones de individuos.
La colonia de hormigas más grande del planeta fue localizada en Europa.
La existencia de hormigas en la tierra se calcula en casi 100 millones de años.
Han llegado a colonizar casi todo el planeta, excepto la Antártida.
El cerebro más grande, con relación al tamaño corporal, lo poseen las hormigas.
Pueden cargar hasta 50 veces su propio peso.
Las hormigas no tienen pulmones. Su respiración se da mediante unos órganos llamados espiráculos localizados en sus costados.
Sus ojos están compuestos de otros ojos más pequeños.
Y poseen dos estómagos, uno para digerir y otro para usar como depósito.
Francisco Tomás Ortuño
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