Ondas electromagnéticas.
12 diciembre 2025 Ntra. Sra. de Guadalupe Del Año: 346 días pasados por19 sin pasar.
Murcia, viernes, sin novedad en casa, gracias a Dios. Te cuento de atrás:
¿SIRVE PARA ALGO?
Sucedió en 1888. El profesor Henrich Hertzel construyó un artilugio para demostrar a sus alumnos la existencia de las ondas electromagnéticas predichas por Maxwell en 1864. Al verlo en funcionamiento, sus alumnos le preguntaron si este descubrimiento serviría para algo en la vida cotidiana.
El profesor contestó: “Supongo que ninguna”.
¡Qué equivocado estaba! Gracias a las ondas electrónicas, funcionan hoy los teléfonos móviles, las redes de Wifi, los navegadores GPS, y por supuesto el horno microondas, que fue inventado por Percy Spencer en 1946, después de descubrir de manera casual que estas ondas también pueden calentar.
El profesor Spencer cuando hacía una práctica relacionada con el radar, noto algo muy peculiar. Probaba un nuevo tubo al vacío llamado magnetrón, cuando descubrió que una chocolatina que tenía en un bolsillo se había derretido.
Intrigado, hizo un experimento: colocó algunas semillas de maíz para hacer palomitas cerca del tubo y vio como los granos reventaban. ¡Eureka!, el primer horno microondas se comercializó en 1947. Pesaba 80 kilos, media 1´ 60 y costaba la friolera de 4.700 euros.
Francisco Tomás Ortuño 92 a. 5 m. 12 d.
DE MIS AÑOS EN ELCHE DE LA SIERRA:
¡Cómo recuerdo estos años! Como si los tocara. A mi tío Jesús, a Zoila, a Nicolás, a sus hijos Jesús y Antonio. Cómo mi vida en estos años se mezcló con la de ellos y llegamos a ser todos uno.
Por las noches nos reuníamos en una habitación pequeñita a estudiar. Nicolás preparaba unos exámenes; Pepe, otros; yo, mis oposiciones; y los hijos sus deberes escolares. Familia más amable y bien avenida no la he conocido.
¡Qué paz y qué armonía en todos y cada uno de sus miembros! Nadie discutió en este tiempo y nadie dijo nada que pudiera molestar a otro! Creo que la clave estaba en la mujer de la casa.
Zoila, inteligente y activa, estaba en todos los pormenores y sabía dar y quitar para conseguir el milagro. Ella sola, con su marido y sus dos hijos, con sus padres y un hermano soltero en la casa, y luego conmigo.
Era mucho para gobernar tan sabiamente como lo hacía. Ejemplar mujer, Zoila. La tienda la llevaba su marido, pero era ella la que ordenaba. En el teléfono observé multitud de veces que decía: “Se lo digo luego a Nicolás” por más que la última decisión fuera la suya.
¡Qué bien se daba en esta casa lo de que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer! Zoila era esa gran mujer, madre y compañera que no dejaba en la casa nada sin conocer ni dirigir.
Inteligente, dejaba bien al marido, pero era ella la que hacía y deshacía. “si quiere Nicolás, luego le haremos un pedido”. ¡Qué bien quedaba siempre Nicolás! Para todos era el hombre que ordenaba, pero yo sabía que era ella de quien era la idea de almacenar juguetes de Reyes en el mes de agosto a bajo precio. Y así tantos y tantos detalles que hacían que su comercio destacara.
Francisco Tomás Ortuño
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